Textos

Este país que habito
donde los cuerpos no dejaron nada por decir
donde solo quedan tus ojos penetrándome
donde solo existen tu aliento y el mío.

Este país que habito
donde no necesito escuchar nada más
decir nada menos
donde no es posible otro lugar.

Este país que habito
solo existe
después de tu amor.

Y entonces decido dejarte ir
como si en realidad no me importara
como si no pudiese discernir si los miedos son tuyos
míos
o de los dos.

Me voy
necesitando aire para poder olerte
sentirte desde lejitos.

Y me vuelve la risa
el sabor a nosotros
el deseo de mañana

Hoy vino por vos
entre tus dedos se escurrieron todas las voces del alma
todos los sonidos del universo.

Te fuiste
y te lloran
Wolfgang, Ludwing, Sebastian
y tantos otros que
te sostienen en sus brazos de flores.

¿Cómo es?
¿Cómo viene a ser esto de que el amor es a la vez el dolor más hondo?
¿Cómo es que a la vuelta de tanta ternura
se abre una zanja en medio del pecho?
Los ojos colorados de un sinfín de no dormir.
La panza que desboca de comerse todo
No alcanzan vinos
charlas
cigarros
¿Cómo es?

Al día siguiente
después de ese deseo que acaba con cualquier cuerpo
aparecen intrigas
contradicción
miedos
quizás la otra cara del mismo fuego
el mismo amor
sin armas ni defensas.

Si lo dejamos ser
hasta ese después
sigue siendo
humanamente maravilloso.